El analista económico Omar Velasco, respecto al programa de descentralización 50/50, afirmó que en los últimos años la implementación de las autonomías en las nueve gobernaciones del país provocó una «alta dependencia de los recursos de nivel central a las regiones».
«Las gobernaciones (…) necesitan alrededor del 60% o 65% de los recursos que gastan que provienen del nivel central, ya sea por la coparticipación tributaria o por el IDH, y eso demuestra un grado de dependencia financiera ya relativamente elevado», explicó Velasco.
«De todo el gasto que realizan las gobernaciones (tras recibir recursos del nivel central) lo destinan en el pago de sueldos y salarios», remarcó el analista que, a su consideración, consideró que los equilibrios fiscales pueden tensionarse en un contexto de crisis y restricción de ingresos.
Transferir recursos a las regiones es «redistribuir el déficit»
Velasco advirtió que el principal riesgo que conlleva la descentralización 50/50 en Bolivia es generar una mayor asfixia fiscal, además considera que en un contexto crítico, lo que se estaría pretendiendo realizar con el programa es redistribuir el déficit hacia otras regiones.
«El hecho de querer transferir recursos a las regiones sin venir acompañado también de una mayor carga competencial podría, en principio, generar una mayor asfixia fiscal para el Tesoro General del Estado (…). En un contexto de déficit fiscal lo único que se va a hacer es claramente redistribuir el déficit», explicó Velasco.



