La preocupación crece en la comunidad de Esquilán Grande, en Cochabamba, donde cerca de 60 viviendas registraron rajaduras en sus paredes y rotura de vidrios, presuntamente a raíz de las detonaciones realizadas en el predio militar de Cotapachi.
Por su parte, las Fuerzas Armadas sostienen que las prácticas de demolición se desarrollaron cumpliendo los protocolos de seguridad.



