El vocero presidencial, José Luis Gálvez, se refirió al caso de Romer Saucedo y lo calificó como una señal del “desmontaje de redes de corrupción y posibles vínculos criminales” que, según afirmó, habrían alcanzado a distintas instituciones del Estado y al Ministerio Público.
Gálvez sostuvo que el Gobierno no dicta sentencias ni persigue a nadie, pero tampoco impedirá que la justicia investigue cuando existan indicios de corrupción. “No hay intocables, la toga no protege”, manifestó, y agregó que tampoco debe existir influencia política que garantice impunidad.
Finalmente, afirmó que la verdadera noticia es que “se ha terminado la impunidad”.



