El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, afirmó que el Decreto Supremo 5676 forma parte de los condicionamientos planteados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de las negociaciones que Bolivia lleva adelante para concretar un acuerdo de financiamiento.
Durante su intervención durante el encuentro entre el presidente Rodrigo Paz y representantes de la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia, Aramayo explicó que el eventual acuerdo con el FMI no representa una “bolsa de recursos” que el Estado pueda distribuir directamente, sino un programa monetario y fiscal destinado a generar condiciones para que el país pueda acceder posteriormente a otras fuentes de financiamiento.
En ese contexto, señaló que el DS 5676, referido a la política de hidrocarburos, constituye uno de los compromisos asumidos en las negociaciones con el organismo internacional, junto con la liberación del precio de los carburantes. Según el ministro, el actual esquema no es sostenible debido al costo que representa para el Tesoro General del Estado.
Aramayo también vinculó estas medidas con la situación financiera de las entidades territoriales autónomas. Advirtió que los gobiernos subnacionales atraviesan una situación de “asfixia fiscal” y planteó la necesidad de avanzar hacia un relanzamiento de las autonomías, acompañado de un modelo que garantice sostenibilidad fiscal y una adecuada distribución de recursos de acuerdo con las competencias asignadas.
Fuente: Sala de redacción En Conexión



