El sector minero advierte que la importación de gas natural para generar electricidad podría elevar sus costos de producción y afectar sus actividades, debido a que sus operaciones dependen de este combustible para funcionar.
En Bolivia, el consumo de electricidad se distribuye entre los hogares (40%), la industria (28%), el comercio (22%) y otros sectores (10%). Las cooperativas mineras temen que el encarecimiento del gas y los insumos reduzca su competitividad y afecte a las familias que dependen de esta actividad.



