En la ciudad de La Paz y El Alto, la elaboración de pan para la festividad de Todos Santos mantiene viva una tradición que, según sus protagonistas, se transmite desde hace más de 470 años en Bolivia.
Las tradicionales tantawawas se preparan para recibir a las almas de los difuntos, en una costumbre que une a las familias con sus seres queridos. Según la creencia popular, las almas regresan a visitar a sus familiares y se llevan consigo el aroma de los alimentos preparados en su honor.
Los maestros panaderos explican que el oficio se ha adaptado al paso del tiempo: los antiguos hornos de leña dieron paso a los de gas, pero el trabajo de preparar las masas y marcar las latas continúa vigente.
Esta labor, transmitida de generación en generación, cobra especial importancia en los días previos a Todos Santos, cuando las panaderías se llenan de actividad para elaborar estas figuras tradicionales que solo se preparan en esta época del año.



