El historiador Jhosmane Padilla explicó que las prácticas asociadas a Halloween tienen antecedentes en antiguas tradiciones del norte de Europa, vinculadas a los pueblos celtas y británicos, donde se utilizaban máscaras talladas para representar el miedo y la oscuridad. Señaló que, posteriormente, la Iglesia católica incorporó el 1 de noviembre como la celebración de Todos los Santos y que, con el paso del tiempo, estas costumbres atravesaron distintas transformaciones.
Padilla indicó que la práctica de pedir dulces bajo la consigna «dulce o truco» se popularizó recién en la década de 1950.
En La Paz, recordó que estas celebraciones comenzaron a difundirse en la zona Sur, donde incluso recibieron el nombre de «Jailonween». Actualmente, incorporan personajes propios de la cultura boliviana, como el condenado.
El historiador destacó que las expresiones culturales se transforman con el paso del tiempo y señaló que estos cambios fortalecen los vínculos y la diversidad de la sociedad.



