Un estudio realizado por la Universidad Mayor de San Andrés comparó la calidad fisicoquímica de la gasolina comercializada en abril y septiembre de 2026, identificando mejoras en algunos de los parámetros evaluados.
La investigación también analizó factores que pueden afectar al combustible, como el tiempo de almacenamiento, la temperatura, la humedad, el contacto con oxígeno y las condiciones de transporte, además de sus posibles efectos en el funcionamiento de los motores.



