La Paz, 10 de mayo 2026 (En Conexión).- El despojo de bienes y estafas a adultos mayores es la realidad por la que atraviesan algunas personas de la tercera edad, y, en algunos casos, estos delitos son cometidos por sus propios hijos.
Desde la oficina de Trabajo Social en la Unidad de Emergencias del Hospital General, nos cuentan la realidad de algunos adultos mayores que, al estar en estado de incapacidad. Una de sus experiencias señala que los hijos de una persona de la tercera edad habrían intentado hacerle emitir una firma para documentos de venta de bienes inmuebles, sin el pleno conocimiento del paciente.
Estos casos se repiten incluso lejos de la situación de incapacidad del adulto mayor. La doctora Rivera señala que en su función como notaría de fe pública evidenció un caso de venta de terreno donde un señor de la tercera edad, que figuraba como vendedor, no estaba enterado de la situación real, ya que según le informaron sus hijos, en realidad él debía firmar documentos para regularizar los papeles de su propiedad.
Así como estos, existen varios casos similares en los que ya se emitieron las firmas incluso con familiares, situación que deja a esta población en vulnerabilidad.
Al ocurrir esta situación, muchos buscan respuestas y soluciones en la Unidad del Adulto Mayor del gobierno municipal, sin embargo está no es la institución competente para atender estos casos. Entonces, como explica la jefa de esta unidad, de allí son derivados al Servicio Plurinacional de Asistencia a la Victima (SEPDAVI), de acuerdo a la normativa correspondiente (Ley N° 369).
En esta oficina se atienden las denuncias de este tipo, aunque es necesaria la constancia de que el adulto mayor «no emitió ninguna firma», como señala la coordinadora nacional de SEPDAVI.
Sin embargo, en las diferentes entrevistas con estos especialistas, coinciden en que el punto dónde se incurriría en el delito sería a través del notario, ya que, indican, este profesional debería ser quien dé constancia de la completa voluntad y conocimiento de la persona que va a emitir la firma sobre el documento.
Al respecto, algunos notarios hacen el requerimiento de una valoración psicológica del adulto mayor para cerciorarse de que está en facultades mentales óptimas para la firma del documento.
Pero más allá de esta valoración, el acompañamiento psicológico en este proceso resulta fundamental para quienes fueron víctimas de estafas, en especial si fue por parte de sus hijos, como indica la psicóloga, ya que el impacto emocional en la víctima supone una «disonancia cognitiva», entre el sentimiento de culpa paternal y la realidad de traición de los hijos.
Esta situación es una problemática que involucra factores familiares, legales e institucionales. Aunque existen mecanismos y controles, no siempre resultan suficientes para prevenir estos hechos. En muchos casos, hay manipulación y desinformación, donde la víctima termina siendo quien debería estar protegida.
Fuente: Sala de redacción En Conexión



