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El James Webb apunta al espacio profundo y detecta una señal de hace 13.400 millones de años

Mundo, 14 may 2026 (En Conexión).- Una protogalaxia junto a GN-z11 muestra helio ionizado y casi ningún metal, la firma más prometedora hasta ahora de estrellas de Población III.

Un equipo de científicos ha confirmado que Hebe, una diminuta protogalaxia observada 440 millones de años después del Big Bang, podría contener estrellas de Población III, las primeras del universo. La señal clave es una emisión intensa de helio ionizado sin líneas metálicas detectables. El hallazgo no es todavía una “fotografía” directa de aquellas estrellas primordiales, pero sí una de las huellas más limpias obtenidas hasta la fecha. 

El telescopio espacial James Webb ha mirado hacia una región cercana a la galaxia GN-z11 y ha encontrado algo que los astrónomos llevan décadas persiguiendo: luz compatible con astros nacidos casi solo de hidrógeno y helio. La importancia es enorme: si se confirma, Hebe sería una ventana al momento en que el universo encendió sus primeras hogueras. Aquellas estrellas no solo iluminaron la oscuridad cósmica; también empezaron a fabricar los elementos que hoy forman planetas, océanos, huesos y sangre.

Hebe, la pequeña reliquia junto a GN-z11

Hebe se encuentra a unos 3 kilopársecs proyectados de GN-z11, una de las galaxias más estudiadas del universo temprano. Su nombre alude a la diosa griega de la juventud y también funciona como acrónimo: High-redshift Early Building-block of the Epoch of reionization. La señal procede de observaciones con JWST/NIRSpec, el instrumento capaz de descomponer la luz infrarroja del cosmos remoto. En Hebe se ha detectado emisión de He II λ1640, una línea asociada a fotones extremadamente energéticos. Y aquí aparece el detalle decisivo: no se han detectado líneas de elementos pesados, lo que sugiere un gas casi prístino. 

Pero hay un matiz que obliga a invocar la cautela. Los investigadores no ven estrellas individuales, sino el resplandor que esas estrellas habrían provocado en el gas circundante. Es como deducir una hoguera por el brillo rojizo que deja sobre la niebla.

Por qué estas estrellas serían tan distintas al Sol

Las estrellas de Población III debieron formarse con el material más simple del cosmos: hidrógeno, helio y apenas trazas de litio. A diferencia del Sol, que contiene elementos heredados de generaciones estelares anteriores, estos astros habrían nacido antes de que el universo estuviera enriquecido químicamente.

Los modelos predicen que muchas de ellas pudieron ser muy masivas, quizá cientos de veces más que el Sol, y de vida brevísima. Su destino habría sido arder con furia durante unos pocos millones de años y explotar como supernovas, sembrando por primera vez carbono, oxígeno, hierro y otros elementos. En cierto sentido, fueron las primeras alquimistas del universo.

El trabajo liderado por Roberto Maiolino plantea que las estrellas de Población III son la explicación más plausible para la señal observada, aunque no la única. También se consideran alternativas como un agujero negro de colapso directo o un agujero negro primordial, escenarios menos favorecidos pero aún no descartados.

Otro estudio complementario detectó hidrógeno ionizado Hγ en la misma región, con un redshift de z = 10,5862, reforzando que la señal procede del universo muy temprano. Además, estableció un límite de metalicidad extremadamente bajo: Zgas < 0,019 veces la solar. 

Telescopio espacial James Webb /Maiolino et al. (2026)
Emisión de helio de Hebe (contornos morados).

La pista química que puede cambiar la historia cósmica

La ausencia de metales es el corazón del misterio. En astronomía, “metales” significa cualquier elemento más pesado que el helio. Si Hebe carece de ellos, o casi, estaría hecha de un material muy parecido al que dejó el Big Bang. Un tercer análisis sugiere que los componentes de Hebe podrían requerir más del 50% de su masa estelar en estrellas de Población III, y que uno de ellos sería compatible con un sistema casi puramente primordial. El mismo estudio estima una masa total de estrellas Pop III entre 20.000 y 600.000 masas solares

Ese rango abre una pregunta fascinante: cómo eran, en realidad, las primeras estrellas. Si eran muy masivas, habrían vivido poco y transformado el cosmos con violencia. Si eran menos extremas, quizá algunas huellas químicas sobrevivieron más tiempo del que pensábamos. Por ahora, Hebe es una candidata extraordinaria, no una sentencia definitiva. Harán falta nuevas observaciones en distintas longitudes de onda para cerrar el caso. Pero el James Webb acaba de acercarnos como nunca a una época en la que el universo era joven, oscuro y todavía no conocía los elementos de la vida.

Fuente: The National Geographic España

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