El 66% de la electricidad que consume Bolivia se genera a partir del gas natural, un recurso cuyas reservas y producción están disminuyendo. Esta dependencia genera preocupación ante la posibilidad de que el país deba importar gas desde 2029.
Según los datos presentados, las hidroeléctricas aportan el 26% de la electricidad, mientras que la biomasa representa el 5% y las energías solar y eólica el 3%. El analista Gonzalo Chávez advirtió que la falta de inversiones y planificación energética podría afectar el abastecimiento futuro.



