El oleoducto Sica Sica–Arica, una infraestructura estratégica para el transporte de hidrocarburos entre Bolivia y Chile, opera desde 1957 y tiene una extensión aproximada de 577 kilómetros, con una capacidad de transporte de entre 18.000 y 25.000 barriles de crudo por día.
En 1992 se establecieron acuerdos para el transporte de hidrocarburos mediante esta infraestructura y, en 2026, se trabaja en la posibilidad de invertir el sentido de operación del ducto para facilitar el ingreso de combustibles desde el puerto de Arica hacia territorio boliviano.
La iniciativa busca diversificar las vías de abastecimiento, reducir los costos asociados a la importación de carburantes y evaluar alternativas para transportar crudo que pueda ser procesado en las refinerías del país.



