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Una gigantesca estatua de Santa La Muerte ubicada en Santiago del Estero, en el norte de Argentina, sigue generando debate entre quienes acuden al lugar por motivos religiosos y los vecinos que piden una revisión del estado de la estructura de 13 metros de altura.
Un video grabado el martes muestra la estatua creada por Daniel Oscar Quinteros, quien falleció recientemente a los 58 años, siendo visitada por personas en la zona de La Bajada, donde se ha convertido en un punto de referencia para los creyentes que vienen a hacer peticiones y cumplir votos relacionados con San La Muerte.
«Respeto todas las religiones, más aún desde que mi padre creó la imagen de San La Muerte, como pueden ver (…) He visto y veo a la gente que viene cada día al recinto, al santuario; ellos mismos me cuentan sus votos, lo que piden y lo que se les concede», dijo Maximiliano Quinteros, hijo del creador de la estatua.
También relató testimonios de personas que atribuyen supuestas curaciones al lugar. Entre ellas mencionó a una mujer que, según contó, llegó con dificultad para caminar. «Mucha gente viene y me dice que su padre la curó de esto, que su padre la curó de aquello, y la verdad es que los escucho, los veo y me sorprende», señaló.
Maximiliano también afirma que mantiene un vínculo espiritual con su padre tras su fallecimiento. «Lo siento más que nunca, porque siento que está a mi lado», declaró. En ese sentido, indicó que seguirá cuidando del lugar. «Seguiré adelante; cumpliré con lo que mi padre quería, así que lo llevaré hasta el final», añadió.
Los creyentes que visitan el lugar defienden la imagen y rechazan las connotaciones negativas que se le atribuyen a San La Muerte. «A quienes le temen a la muerte, les digo que no; por lo que he oído de la historia, sé que es un ángel de Dios. Es un ángel que protege de verdad (…) Para mí es un santo común y corriente, como todos los demás», afirmó Matías Godoy, creyente y visitante del lugar.
Al mismo tiempo, los vecinos y sus representantes legales solicitan que se determine si la estructura cuenta con los planos, permisos y estudios técnicos necesarios. La abogada Romina Martínez explicó que habían solicitado la intervención de las autoridades para verificar si cumplía con las medidas de seguridad pertinentes para todos los visitantes.
«Imponen a los vecinos el culto que ellos quieren. Lo que queremos es que lo derriben, o que recen al dios que deseen dentro de un cobertizo, pero sin afectar a toda la comunidad», recalcó.
El debate gira en torno al futuro de la estructura y al uso del espacio donde se erigió. Las autoridades deberán revisar la documentación disponible y realizar las evaluaciones técnicas correspondientes para determinar las condiciones bajo las cuales la estatua puede permanecer en su lugar.



