El derrumbe de un edificio residencial en Paulista, Pernambuco, Brasil, que dejó 14 personas fallecidas, entre ellas seis menores, ocurrió en medio de fuertes lluvias, pero las autoridades no atribuyeron el colapso exclusivamente a las precipitaciones. El inmueble ya había sido señalado como peligroso y tenía antecedentes de medidas para su desocupación.
El edificio, ubicado en el conjunto residencial Beira-Mar, había sido cerrado por una orden judicial en 2010 debido a los riesgos que presentaba. Sin embargo, volvió a ser ocupado sin autorización en 2012. En 2018, una inspección del Cuerpo de Bomberos recomendó nuevamente su desocupación y, un día antes del derrumbe, una aseguradora también había advertido sobre las condiciones de peligro del inmueble.
Las fuertes lluvias que afectaban la región metropolitana de Recife desde hacía dos semanas coincidieron con el desplome y provocaron otros derrumbes e inundaciones en la zona. Sin embargo, la información disponible apunta a que las condiciones estructurales y los antecedentes de riesgo del edificio son elementos centrales para determinar las causas de la tragedia.
Fuente: Sala de redacción En Conexión



