A una semana de las explosiones registradas en el Regimiento Bolívar de Viacha, cerca de un centenar de personas permanece en un refugio militar, lejos de sus viviendas destruidas o gravemente dañadas. Aunque reciben alimentación y alojamiento, las familias viven con incertidumbre y exigen respuestas sobre la reconstrucción de sus casas y la restitución de los servicios básicos.



